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Efectos del confinamiento por el COVID-19 sobre los niños

30 de marzo de 2020 por Diego Barroso

Casi todos nosotros vivimos el confinamiento como una experiencia inédita que nos conduce a generar nuevas relaciones con los niños, quienes se encuentran privados de escuela, relaciones y ocio. De hecho, con el confinamiento los padres deben redoblar la atención que brindan a sus hijos.

Es importante comprender que los niños abordarán la situación del COVID-19 de modo diferente de acuerdo con su edad. Por ejemplo, los lactantes podrán ser los menos afectados (siempre y cuando reine la armonía en casa); mientras que el resto de los niños verán reducida su estimulación en general.

Consejos para acompañar a nuestros niños durante el confinamiento

El confinamiento por el COVID-19 puede provocar en los niños una serie de síntomas como: angustia, ira, fobias, trauma…

De hecho, uno de los aspectos que más pesa es la ausencia de socialización, el no ver a sus compañeros ni jugar con ellos. Es un cambio enorme de vida. Por ello, una solución para muchos de ellos es mantener contacto vía videollamadas o videochats.

Otro aspecto indispensable para regular los síntomas de nuestros hijos durante el confinamiento es la armonía familiar: “La armonía familia depende de la gestión que los padres hagan del confinamiento, la actitud positiva, la serenidad, el humor, la buena comunicación. Son ‘vacunas’ contra la angustia. Los adultos debemos trabajar sobre nuestro estrés para tratar de no transmitírselo.”

Es importante ser sincero con los chicos. A partir de los 2 y 3 años, los niños son capaces de entender casi todo. Hay que tratar de explicarles la información de modo ajustado a su edad. La incertidumbre puede generarles pesadillas y reforzar la fragilidad emocional. Usemos palabras simples y concretas adaptadas a su edad y brindarles confort.

Esta etapa de repliegue también es una oportunidad para estrechar lazos con ellos. Se puede aprovechar para:

  • enseñarles cosas que aún no aprenden en la escuela;
  • eludir eternas horas de pantalla para apelar a la creatividad común;
  • jugar a juegos que estimulen la imaginación, como disfrazarse, intercambiar roles, generar circuitos de psicomotricidad con elementos de la casa;
  • realizar actividades familiares como cantar, bailar, sesiones de yoga, deberes a distancia.

Es recomendable estar atentos a los problemas de sueño, inquietud, angustia y cambios en la conducta alimentaria. Si esto llega a suceder, es necesario antes que nada tratar de hablar con un profesional. De hecho, las sesiones por videoconferencia brindan un apoyo muy importante y útil.


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Publicado en Familiares General