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Serie: Drogas de síntesis. LSD

13 de julio de 2011 por drdrsambola15

Dentro del grupo de los alucinógenos, el LSD es una de las sustancias químicas más potentes que alteran el estado de ánimo. Se fabrica a partir del ácido lisérgico, que se encuentra en el cornezuelo, un hongo que crece en el centeno y otros granos. Se vende en tabletas, cápsulas y ocasionalmente en forma líquida, por lo que generalmente se toma por vía oral.

Las experiencias, con frecuencia conocidas como “viajes”, son de larga duración y suelen terminan después de unas 12 horas, aunque la duración es impredecible. El efecto buscado es una distorsión profunda de la percepción de la realidad. Las personas que están bajo la influencia de los alucinógenos ven imágenes, oyen sonidos y sienten sensaciones que parecen ser reales pero que no lo son. Las alteraciones que produce el LSD predominan en la esfera de los sentimientos y las sensaciones, más en en la esfera fisica. Es posible que se describa la percepción de varias emociones diferentes al mismo tiempo o que pase rápidamente de una emoción a otra.

Si se toma una dosis suficientemente alta, la droga produce delirio y alucinaciones visuales. El sentido del tiempo y de la identidad propia se alteran. Las sensaciones parecen “entrecruzarse”, dando al usuario la impresión de oír los colores y ver los sonidos.

Los efectos de la LSD dependen en gran parte de la cantidad que se ha consumido. La LSD dilata las pupilas y puede aumentar la temperatura corporal, la frecuencia cardiaca y la presión arterial. También puede causar sudoración profusa, pérdida de apetito, dificultad para dormir, sequedad bucal y temblores.

Los “flashbacks”, sensaciones de “déjà vu” o reviviscencias, son recurrencias alucinatorias de ciertos aspectos de las experiencias pasadas con la droga. Un “flashback” sucede repentinamente, por lo general sin previo aviso, y puede ocurrir desde unos días hasta un año después de haber consumido LSD. En algunas personas, estas reviviscencias pueden persistir y causar gran angustia o deterioro en el funcionamiento social o laboral, lo que se conoce como el trastorno perceptivo persistente por alucinógenos.

El LSD no produce dependencia, aunque produce tolerancia, por lo que algunos consumidores que la usan repetidamente deben tomar dosis cada vez más altas para lograr el mismo nivel de intoxicación que habían logrado previamente. Ésta es una práctica sumamente peligrosa, dado lo impredecible que es la droga.

 


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