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¿Dejar de fumar?

18 de julio de 2013 por drdrsambola15

Los cigarrillos y otras formas de tabaco son adictivas. Como en toda adicción, en dependencia de la vía de acceso y de la forma de administración, así será el tipo y grado de adicción. Dentro de los fumadores tienden a mayor adicción quienes consumen cigarrillos, pues al inhalar el humo absorben tres veces más nicotina que los que fuman pipa y puros. 

Por tanto, fumar, considerado antes como un vicio, después como un hábito difícil de modificar , ya hoy en día es considerado una drogadependencia, en la que la libertad de elección de la persona está comprometida por los efectos de la nicotina en el cerebro y el sistema nervioso.

En una escala de la adictividad de las drogas psicoactivas, se determinó que la nicotina es más adictiva que la heroína, cocaína, alcohol, cafeína y marihuana.  En sólo 7 segundos después de inhalar el humo del cigarrillo, llega la nicotina al cerebro.

La nicotina cumple las tres premisas de la “triada adictiva”: los fumadores desarrollan tolerancia, dependencia y sufren síntomas de abstinencia cuando no la ingieren.

Tolerancia: Necesidad progresiva de dosis cada vez mayores para obtener los efectos específicos. En la medida que se “aprende” a fumar, se toleran progresivamente dosis mucho más altas sin experimentar efectos negativos: “la misma cantidad de droga ya no tiene el mismo efecto sobre el organismo”, asimismo, el primer cigarrillo de la mañana tiende a ser el más placentero, porque se está suprimiendo la abstinencia, que se desarrolla durante la madrugada.

Cada fumador alcanza un patrón de consumo estable y regular, que está determinado por los niveles de nicotina necesarios para permitirle funcionar con normalidad.

Dependencia: La nicotina genera dependencia física y psicológica:

Física: Efectos sobre el organismo:

  • Incremento de los niveles sanguíneos de determinadas hormonas.
  • Aumento de la presión arterial.
  • Aceleración del ritmo cardíaco (taquicardia).
  • Vasoconstricción cutánea y coronaria.
  • Incremento del metabolismo.
  • Posibles efectos anoréxicos.
  • Relajación muscular

Psicológica: La persona establece asociaciones automáticas entre el fumar y la resolución de determinadas tareas o actividades más o menos placenteras. De tal suerte, el tabaco se convierte en un instrumento fundamental para la vida diaria, imprescindible para el establecimiento y mantenimiento de las relaciones sociales. Fumar puede proveer recompensas psicológicas deseadas, que junto con las frecuentes repeticiones de los rituales de encendido y aspirado, asegura que el acto de fumar devenga en compulsivo.

 

Síndrome de abstinencia: La suspensión súbita del consumo genera esta “protesta del organismo a la falta de una droga que se había introducido ya dentro de su economía”. Se presenta en dos de cada tres fumadores, apareciendo los síntomas en las primeras 24 horas del cese del consumo, alcanza un pico máximo a los dos o tres días de dejar de fumar, apaciguándose estos a los 7 ó 10 días pero pudiendo durar hasta 3 a 4 semanas.

Se caracteriza por, al menos, cuatro de las siguientes manifestaciones:

  • Deseo compulsivo de fumar (intensa necesidad de nicotina) – insidia.
  • Irritabilidad.
  • Inquietud o ansiedad.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Fluctuaciones del estado de ánimo
  • Cansancio (decaimiento)
  • Depresión.
  • Palpitaciones.
  • Temblores.
  • Dolor de cabeza.
  • Mareos.
  • Trastornos del sueño (insomnio).
  • Incremento del apetito y/o peso corporal.
  • Problemas digestivos.

 

La pregunta que muchos fumadores se hacen es posible dejar de fumar sin sufrir? Como romper con esa costumbre de acompañar cada actividad de mi rutina diaria con un cigarrillo?

La respuesta es que existen diversas modalidades de ayuda para dejar de fumar, la mayoría de las personas que desean dejar de fumar necesitan ayuda y si se hace una correcta evaluación del patrón de consumo del sujeto, si se conoce que prima más la dependencia psicológica o física, se pueden elegir herramientas psicológicas y farmacológicas.

Acudir a un centro especializado es lo indicado, en el Centro Bonanova, tenemos expertos que se ocupan del tema.

Para dejar de fumar, se han diseñado fármacos que bloquean los receptores específicos a la nicotina que se tienen en el cerebro, por tanto, favorece que disminuyan los síntomas de abstinencia al dejar de fumar. Además están las terapias sustitutivas de nicotina, con el uso tradicional de los parches.

Lo más importante es ofrecerle al futuro exfumador todas las herramientas que le permitan alcanzar el cese tabáquico con el menor malestar posible; enriquecer su motivación será clave en este proceso, por ende, dejar de fumar es posible, no le tenga miedo, solo que debe buscar la ayuda adecuada.

 

Dra. Virginia Lugo

 

 


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Publicado en Adicciones Tabaquismo